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jueves, 20 de agosto de 2020

Geografía: COMENTARIO DE LOS MAPAS DE LA EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DEL TERRITORIO PENINSULAR

 COMENTARIO DE LOS MAPAS DE LA EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DEL TERRITORIO PENINSULAR

A continuación se comentarán cuatro documentos: son mapas temáticos, entre los que se puede establecer una relación debido al fenómeno geográfico que muestran (la evolución geológica del territorio peninsular) si los observamos por orden.

Cabe señalar que como todo mapa geográfico, se tratan de documentos de fuente secundaria.

 

El primer mapa es el de la era arcaica (4000-600 millones de años). Vemos que prácticamente toda la península es de color gris (es el territorio cubierto por agua) y lo que destaca en marrón es el relieve que había en esa era, el cual conforma una banda arqueada que va desde el noreste peninsular (actual Galicia) hacia el sureste. Comprende algunos territorios aislados en el centro de la península (donde hoy están los Montes de Toledo y Sierra Morena).

Durante esta era este macizo fue erosionado y cubierto casi por completo por los mares.

En segundo lugar, tenemos el mapa de la era secundaria (225-68 millones de años), en el que observamos: el macizo Hespérico, que ocupa prácticamente toda la parte oriental de la península; la fosa pirenaica, donde hoy están los Pirineos; el macizo de Aquitania, al norte de la fosa nombrada; el macizo del Ebro, aproximadamente en la costa de la actual Cataluña; el macizo Catalano-Balear, en el espacio que hay entre la costa catalana y las islas Baleares; la fosa Bética, donde hoy está la cordillera Penibética; y, el macizo Bético-Rifeño, que abarca desde la costa sur hasta más al sur del norte de África.

Fue en la era anterior (en la era primaria) cuando se elevaron los macizos nombrados, que fueron arrasados por la erosión durante esa misma era. Por eso, esos macizos se convirtieron en zócalos. Cabe destacar que el macizo Hespérico quedó inclinado hacia el mar Mediterráneo.

La era secundaria es un periodo de calma orogénica, en el cual se depositaron sedimentos en las fosas pirenaica y bética, y también (en menor cantidad), en el borde oriental del macizo Hespérico, debido a las transgresiones marinas.

La erosión continuó desgastando el relieve durante toda la era.

A continuación, tenemos el mapa de la era terciaria (68-1,7 millones de años). El relieve peninsular que aparece identificado es el siguiente, de norte a sur: la depresión del Ebro, al noreste de la península; las cuencas de la submeseta norte y sur, al centro de la península; la depresión del Guadalquivir, al sur; las cordilleras Béticas, que se extienden desde la costa andaluza hasta las Mallorca (una parte de ellas está sumergida), y que enlazan con la cordillera norteafricana del Rift.

En esta era se produjo la orogénesis alpina, conformándose los sistemas montañosos que hoy conocemos. Al plegarse los materiales depositados en las fosas en la era previa, con los macizos actuando como topes, se originaron las cordilleras alpinas: los Pirineos y las cordilleras Béticas.

De manera simultánea, otros territorios se hundieron, dando lugar a las depresiones prealpinas: la depresión del Ebro (al sur de los Pirineos) y la del Guadalquivir (al norte de las cordilleras Béticas). Al principio estuvieron cubiertas por mar y se colmataron de sedimentos.

A la meseta también le afectó la orogénesis: se inclinó hacia el océano Atlántico, por lo que los ríos que discurrían por ella se orientaron hacia él.

Se produjo además el plegamiento de los materiales que se habían acumulado en los rebordes montañosos de la meseta durante la era de calma anterior, originándose así las siguientes cordilleras intermedias: la parte oriental de la cordillera cantábrica y el sistema Ibérico.

Se levantó Sierra Morena a causa del empuje de las cordilleras Béticas.

En esta era, en el zócalo de la meseta, formado por materiales silíceos rígidos, tuvieron lugar fracturas y fallas. Las fallas, aparte de promover la actividad volcánica, fueron responsables de la formación de las cuencas de las submesetas norte y sur; y del origen del macizo Galaico, del occidente de la cordillera cantábrica, del sistema Central y de los Montes de Toledo. Las cuencas se formaron a partir de los bloques de las fallas que quedaban hundidos (graben) y el resto de elevaciones nombradas tienen su origen en los bloques de las fallas que quedaron levantados (horst).

Por último, podríamos considerar que el mapa de la era cuaternaria es el mapa físico actual de la península Ibérica, ya que esta era comenzó hace 1,7 millones de años, pero todavía no ha concluido.

La era cuaternaria fue época de glaciarismo. Se originaron glaciares de circo y glaciares de valle (acumulaciones de hielo en la cabecera de un valle y ríos de hielo desparramados valle abajo, respectivamente),  que al fundirse darían lugar a los lagos. En los glaciares de valle, el paso de los materiales que el hielo arrastra, ensanchan el valle, dándole forma de U, como ocurrió en los Pirineos.

Además, se crearon las terrazas fluviales escalonadas de ríos como el Duero, el Tajo, el Guadiana, el Guadalquivir y el Ebro. Su origen radica en la repetición del siguiente ciclo:

A causa de la glaciación, el agua estaba helada en las montañas y los ríos tenían escaso caudal, por lo que el agua no tenía fuerza erosiva y se acumulaban sedimentos en su cauce. Al subir la temperatura, los ríos recuperaban su caudal habitual y esos materiales se quedaban en su margen, formando las terrazas.

 

Las conclusiones que podemos extraer de la evolución geológica son las siguientes: todos los procesos geológicos sucedidos a lo largo de las eras pueden explicar muchas cosas del presente de la península, como por ejemplo nuestro clima.

La ubicación de las cordilleras impide la entrada de las masas de aire marítimo, haciendo que en el interior, el clima mediterráneo que predomina en la península, sea continentalizado (las temperaturas son más extremas porque no se recibe la influencia del mar).

Además, como ya hemos visto, la inclinación de la meseta hacia el oeste influyó en la orientación de los ríos. Por esta inclinación, el Duero, el Tajo y el Guadiana, desembocan en el océano Atlántico.

Por último, la disposición del relieve puede haber influido en gran medida en la distribución de los territorios políticos de España, y, por supuesto, en la edificación de estructuras. 

Geografía: EJEMPLO COMENTARIO CLIMOGRAMA

 

EJEMPLO COMENTARIO CLIMOGRAMA (pág.79 climograma 4 en el libro de 2º bach. Anaya).

Vamos a comentar un climograma, que es un gráfico que muestra la distribución de las temperaturas medias mensuales y de las precipitaciones medias mensuales a lo largo de un año. La fuente de datos es un libro de texto de Anaya elaborado por Mª Concepción Muñoz-Delgado.

Primero tendrá lugar el análisis de las precipitaciones. Estas son escasas, ya que 490mm está entre los 300 y los 800mm. Se distribuyen de modo irregular: hay cinco meses secos. La estación en la que hay mayor precipitación es invierno y  verano es en la que menos hay.

 

En cuanto a la temperatura, señalar que la temperatura media anual (18,1°C) es cálida, ya que está entre los 15 y los 17,5°C. La amplitud térmica es moderada (14,1°C) ya que está entre los 13 y los 16°C. El verano es caluroso, pues su temperatura más elevada (25,5°C, en el mes de agosto), supera los 22°C. El invierno es suave, ya que su temperatura más alta (11,4°C) está por encima de los 10°C.

Como ya se ha indicado, hay cinco meses secos. Esto quiere decir (según el Índice de Gaussen) que en esos cinco meses el valor de la temperatura es mayor al del doble de las precipitaciones. Al haber más de dos meses secos, estamos ante una región semiárida.

 

Una vez comentados estos aspectos, podemos afirmar que se trata del clima mediterráneo costero, caracterizado por escasas precipitaciones, amplitud térmica moderada, veranos calurosos e inviernos suaves. Como el máximo de precipitaciones se da en inverno, el clima mediterráneo costero es suratlántico.

Por tanto localizamos este tipo de clima en la costa mediterránea suratlántica, y más concretamente, en su parte más occidental (Huelva) debido a la semiaridez del clima. En esta zona, en inverno, no tiene tanta influencia el anticiclón térmico del centro peninsular, por lo que se refuerzan las precipitaciones por el paso de las borrascas atlánticas (esta zona, además, está completamente abierta a la entrada de masas de aire). El tiempo seco y estable en verano se debe a la influencia del Anticiclón de las Azores.

Por último: las temperaturas se explican por su latitud (sur peninsular); son suaves en invierno debido a la influencia del mar y en verano, cálidas, no solo por su latitud, sino por la llegada de la masa de aire tropical marítima.

martes, 18 de agosto de 2020

GEOGRAFÍA: COMENTARIO MAPA PRECIPITACIONES ESPAÑA

 


COMENTARIO MAPA PRECIPITACIONES ESPAÑA

A continuación comentaremos un documento cartográfico, que es una fuente secundaria. Se trata de un mapa temático de coropletas que ilustra las precipitaciones medias anuales en España (en mm). La autoría del mapa es individual: Mª Concepción Muñoz-Delgado.

El fenómeno analizado es la precipitación, que es el agua que cae a la superficie terrestre procedente de las nubes, tanto en estado líquido como sólido. Las precipitaciones son cuantificables: se miden con el pluviómetro en milímetros o litros por metro cuadrado. En los mapas se pueden representar mediante: isoyetas (líneas que unen puntos con la misma precipitación) o mediante colores que marcan la intensidad del fenómeno (si el mapa es de coropletas).

Las precipitaciones se producen por  la elevación, enfriamiento y condensación del vapor de agua del aire. Distinguimos tres tipos: precipitaciones orográficas (en las montañas), convectivas (por el calentamiento del suelo) y de frentes (al entrar en contacto dos masas distintas de aire).

 

Podemos dividir agrupar los rangos de precipitaciones en cuatro –de menor a mayor precipitación-:

En primer lugar, observamos que el color amarillo representa los territorios con menos de 300mm de precipitación anual (precipitaciones muy escasas). Estos están localizados en la depresión del Duero; en la depresión del Ebro; en el sur de Alicante y en Murcia; en la costa penibética, donde no aflora la cordillera Penibética (zona correspondiente al cabo de Gata); y en la mayor parte de las islas Canarias.

En las depresiones del Ebro (clima árido) y del Duero llueve muy poco porque se hallan encerradas por sistemas montañosos, por lo que las masas de aire descargan su humedad en estos (precipitaciones orográficas), y no en las depresiones.

El sur de Alicante y Murcia son zonas áridas: las altas temperaturas en verano dificultan la condensación del aire, por lo que la evaporación es superior a la precipitación. Si llueve, se trata de precipitaciones convectivas torrenciales (en otoño y primavera). Lo mismo ocurre con la zona señalada del sur de Almería, ya que es una zona semiárida. En estas tres áreas se produce el fenómeno que ya hemos mencionado con las depresiones: es el efecto föehn: la humedad del aire se descarga en las cordilleras Béticas (cara de barlovento), por lo que cuando llega a dichas áreas (cara de sotavento)  llega caliente y seco.

Las islas Canarias (clima subdesértico y desértico) deben su escasa precipitación, principalmente, a su latitud subtropical: se encuentran sometidas a altas presiones que impiden las lluvias. En esto, es relevante la influencia de las masas de aire procedentes del Sáhara. Además, no predomina en las islas el relieve montañoso, lo que también reduce las posibilidades de precipitación.

 

En segundo lugar, en el rango de 300 a 800mm de precipitación –se consideran precipitaciones anuales escasas-, representados en color lila, encontramos la mayor parte del territorio peninsular y las islas Baleares; así como pequeñas áreas en algunas de las islas Canarias (La Palma, Tenerife y Gran Canaria). En la Península, podríamos decir que toda el área pertenece a este rango de precipitación excepto los que hemos mencionado en el primer rango, el norte peninsular, casi toda Portugal y los sistemas montañosos.

Las precipitaciones escasas de la mayor parte de la Península y en Baleares podemos explicarlas por los movimientos en latitud de la corriente en chorro: en invierno trae consigo el anticiclón térmico del interior peninsular (reforzado por el de Centroeuropa y por los anticiclones polares atlánticos) y en verano, el anticiclón de las Azores. Estas zonas de altas presiones impiden que nos afecten borrascas y frentes y originan un tiempo seco. Solamente en las estaciones de transición –otoño y primavera-, principalmente en otoño, las situaciones anticiclónicas no son tan incidentes, por lo que sí que hay paso de borrascas y frentes (precipitaciones de frentes).

Esas áreas de las islas Canarias corresponden a lugares en los que el relieve alcanza mayor elevación, por eso en esas zonas llueve más que en el resto de las islas (mayor altitud, que hace aumentar las precipitaciones al enfriarse y condensarse el aire). Las precipitaciones suelen producirse cuando cede la influencia del anticiclón de las Azores y el frente polar trae borrascas atlánticas.

A continuación, el rango de 800 a 1200mm de precipitación –de color morado; precipitaciones abundantes-, vemos que está conformado por sectores del sur de Portugal y de las siguientes áreas:

En la Península: Montes Vascos, Pirineos (los Prepirineos, concretamente), la cordillera Costero-Catalana, el sistema Ibérico, las cordilleras Béticas, Sierra Morena, los Montes de Toledo y el sistema Central; en las islas Canarias: en zonas de La Palma, Tenerife (el Teide) y Gran Canaria; y, en las islas Baleares: Serra Tramuntana, Serres del Llevant (Mallorca) y Tramuntana (Menorca).

Todos los sistemas montañosos que hemos nombrado deben sus abundantes precipitaciones a su propia naturaleza de sistemas montañosos. La altitud (disminuye 1°C cada 200m), causa el efecto föehn (precipitaciones orográficas, producidas por el enfriamiento y condensación del aire al ascender por las vertientes de las montañas) es el factor que determina que llueva más en las montañas.

En el sur de Portugal llueve en invierno por la influencia de la masa de aire polar marítima fría. En general, el oeste peninsular, se caracteriza por el paso de borrascas atlánticas y frentes en primavera, otoño e invierno, por lo que hay más precipitaciones.

Por último, las zonas en las que localizamos precipitaciones muy abundantes, es decir, áreas con más de 1200mm anuales –en tono púrpura, oscuro, en el mapa- se hallan en: el norte de Portugal, el norte peninsular y pequeños puntos aislados en la cordillera Penibética y el sistema Central.

Las causas de precipitación muy abundante en Portugal (oeste peninsular) ya han sido expuestas, pero en el norte se intensifican por la latitud y porque tiene un carácter montañoso; mientras que en el sur predomina la penillanura. Por tanto, a mayor altitud, mayor probabilidad de precipitación, ya que va disminuyendo la temperatura.

En el norte peninsular: como el anticiclón de las Azores en verano no alcanza esta zona, pasan borrascas y el frente polar –por lo que habrá precipitaciones regulares y abundantes-. Este tiempo –tiempo del oeste- en altura se corresponde con la circulación zonal de la corriente en chorro. En invierno, en el norte de la Península, incide la masa de aire polar marítima fría, que produce precipitaciones orográficas en la cordillera Cantábrica.

Los pequeños puntos de los sistemas montañosos en la cordillera Penibética y en el sistema Central, son zonas de montaña más elevadas, por lo que destacan las precipitaciones orográficas.

 

En conclusión, podríamos señalar que en general, en la Península, las precipitaciones disminuyen de norte a sur (por la latitud) y de oeste a este (por la anchura del bloque peninsular). Predominan las precipitaciones escasas e irregulares, que se dan sobre todo en otoño.

Una de las consecuencias de la diversidad de precipitaciones es una vegetación diversa, más abundante donde más llueve. Y si la vegetación es diversa, lo serán también los ecosistemas y su fauna.

Encontramos así un abanico de paisajes muy amplio. Un ejemplo es la comparación entre una extensión de sequía en Murcia y un bosque frondoso de Galicia.

Por otro lado, en función de las precipitaciones, los ríos tienen un caudal irregular o regular y abundante o escaso.

Por último, es destacable mencionar la construcción enfocada al turismo en el litoral mediterráneo o de poblaciones en zonas donde no se debería construir (cerca de barrancos y torrentes, por ejemplo). Parece que estas edificaciones se lleven a cabo sin pensar que aunque no llueva con regularidad, sí que pueden darse precipitaciones torrenciales (gotas frías), lo que entonces nos lleva a catástrofes como inundaciones e incluso muertes, ya que el agua no puede hacer otra cosa que seguir su curso.

Geografía... Sobre la diversidad climática y los tipos de tiempo en España

 

TEMA 2: LA DIVERSIDAD CLIMÁTICA.

1. LOS FACTORES DEL CLIMA.

1. EL TIEMPO ATMOSFÉRICO Y EL CLIMA.

Tiempo atmosférico: estado de la atmósfera sobre un lugar en un momento dado. Es variable y se determina mediante observaciones directas. La ciencia que lo estudia es la meteorología.

Clima: estado medio de la atmósfera sobre un lugar. Por eso sus rasgos son más estables que el tiempo, pues se determinan estudiando (durante un periodo no inferior a 30 años) la sucesión habitual de los tipos del tiempo en dicho lugar, calculando estadísticamente valores medios. La ciencia que estudia el clima es la climatología.

2. LOS FACTORES GEOGRÁFICOS.

Los factores son las variables que influyen siempre en el clima. Pueden ser geográficos o termodinámicos.

Factores geográficos:

-Latitud. España está en la zona templada del hemisferio N. Esta latitud determina la existencia de dos estaciones bien marcadas: verano e invierno, separadas por dos de transición (otoño y primavera). En Canarias los contrastes son menos notorios debido a su proximidad al trópico de Cáncer.

-La situación de la Península, entre 2 grandes masas de agua de características térmicas diferentes –O. Atlántico y Mar Mediterráneo- y entre 2 continentes –Europa y África-, la convierte en lugar de encrucijada de distintas masas de aire. Baleares y Canarias reciben también influencias atmosféricas variadas debido a su insularidad y a la proximidad al N de África.

-La influencia del mar es escasa en la Península debido a su anchura, sus costas poco recortadas y relieves montañosos paralelos a la costa. Por eso hay diferencias climáticas entre la estrecha periferia abierta al mar y el interior –continentalidad, ausencia de influencia marina-. En cambio en los archipiélagos el influjo del mar es decisivo.

-El relieve:

·         La altitud: la temperatura disminuye medio grado por cada 100m de ascenso y hace aumentar las precipitaciones al enfriarse y condensarse el aire.

·         La disposición del relieve:

o   Facilita o dificulta la penetración de la influencia marina. En la Península los sistemas montañosos paralelos a la costa frenan la influencia del mar, que solo entra con claridad por el valle del Guadalquivir.

o   Facilita o dificulta la penetración de determinadas masas de aire. En la Península, la posición O-E de la mayoría de relieves montañosos (excepto el Sist. Ibérico y las cordilleras Costero-Catalana y Subbética) dificulta la entrada de las masas de aire del N o S. En cambio, favorece la penetración de la masas de aire del O, aunque el carácter macizo de la Península hace que al adentrarse pierdan humedad y extremen su temperatura.

o   Reduce las precipitaciones en las cuencas encerradas por montañas. Es el caso de las cuencas del Duero y del Ebro, donde masas de aire descargan su humedad en los sistemas montañosos que las bordean.

 

·         La orientación de las vertientes montañosas respecto al viento dominante crea precipitaciones orográficas y efecto föehn. Así, en las laderas de barlovento expuestas al ascenso del aire, se originan precipitaciones orográficas, o estancamiento de nubes que ocasionan precipitaciones ‘horizontales’. En cambio en las laderas de sotavento desciende el aire seco (recalentamiento y sequedad; efecto föehn). Este efecto es notorio en las islas Canarias con relieve montañoso.

La orientación origina contrastes climáticos: solanas (vertientes orientadas al sol) y umbrías (orientadas al N, más frías y húmedas).

 

3. LOS FACTORES TERMODINÁMICOS.

Son responsables de la circulación atmosférica o sucesión de masas de aire, que determina el tiempo y el clima.

3.1. La circulación en altura: la corriente en chorro.

En la zona templada en la que está España, la circulación atmosférica en altura está regida por la corriente en chorro, que es una fuerte corriente de viento tubular que circula dirección O-E entre los 9 y los 11 km de altitud, entre la diferencia que existe entre la tropopausa (capa que separa la troposfera de la estratosfera) polar y la tropical. El chorro separa las bajas presiones existentes en altura sobre el polo de las altas presiones tropicales.

La corriente en chorro es responsable del tiempo en superficie, que depende de:

-La velocidad variable de la corriente. Cuando va rápido (+ de 150km/h), tiene un trazado casi zonal (O-E), con suaves ondulaciones, que corresponde en superficie con el frente polar y sus borrascas (tiempo estable). Pero si su velocidad disminuye, describe profundas ondulaciones: crestas que originan altas presiones y vaguadas que generan bajas presiones. Las crestas y las vaguadas dan lugar a anticiclones y borrascas dinámicos. Las ondulaciones, que pueden llegar a desprenderse del chorro principal, permiten al aire tropical desplazarse hacia el norte y al polar penetrar muy al sur (tiempo variable).

-Los desplazamientos estacionales del chorro en latitud. En invierno, cuando la corriente en chorro circula más al sur, afecta a toda España; pero en verano, cuando se traslada al norte, incide solo en la franja cantábrica.

 

 

 

3.2. La circulación en superficie: centros de acción, masas de aire y frentes.

LOS CENTROS DE ACCIÓN

Son áreas de altas y bajas presiones. La presión atmosférica del aire es el peso del aire sobre una unidad de superficie. Se mide en mbar o hPa con el barómetro y se representa mediante isobaras –líneas que unen puntos con la misma presión-. Las isobaras van de 4 en 4mbar. 1010 mbar: presión normal.

Los tipos de centros de acción son: anticiclones y borrascas. Los primeros son áreas de altas presiones (+ de 1016mbar), rodeadas por otras de presión más baja. El viento gira en torno a los anticiclones en el sentido de las agujas del reloj y producen tiempo estable. En cambio, las borrascas son áreas de bajas presiones (menos de 1016 mbar) rodeadas de otras de presión más alta. El viento gira en torno a ellas en sentido contrario a las agujas del reloj y producen tiempo inestable –lluvioso-.

El origen de los centros de acción puede ser térmico o dinámico.

-Los centros de acción térmicos se originan por el enfriamiento o calentamiento del aire. Un anticiclón térmico se forma cuando una masa de aire se enfría: pesa más, desciende y ejerce una alta presión. Una baja térmica se forma cuando el aire se calienta: pesa menos, se eleva (es menos denso) y ejerce una baja presión.

-Los centros de acción dinámicos se forman a partir de las crestas y vaguadas de la corriente en chorro. Las crestas generan anticiclones y las vaguadas, borrascas.

Principales centros de acción que dirigen la circulación atmosférica sobre la península:

-Centros de acción anticiclónicos: el anticiclón de las Azores, que en verano se desplaza hacia el norte y en invierno hacia el sur. Anticiclones polares atlánticos, el escandinavo. Y los anticiclones térmicos del continente europeo y del interior de la Península, formados por el enfriamiento del suelo en invierno.

-Centros de acción depresionarios: la depresión –borrasca- del golfo de Génova, formada cuando coladas de aire frío continental europeo llegan al Mediterráneo, más cálido y húmedo. Y las depresiones térmicas del N de África y del interior peninsular formadas por el calentamiento del suelo en verano.

LAS MASAS DE AIRE

Son porciones de aire con características concretas de temperatura, humedad y presión. España recibe masas de aire frías árticas o polares y masas de aire cálidas tropicales. Las 3, dependiendo de la superficie sobre la que se originan, pueden ser marítimas húmedas o continentales secas. Estas características pueden modificarse si las masas de aire recorren grandes distancias.

 

PRINCIPALES MASAS DE AIRE

 

ORIGEN

CARACTERÍSTICAS

TIEMPO QUE GENERAN

Ártico marítimo (Am)

Ártico

Fría y seca.

En su recorrido hacia la Península se recalienta y humedece.

Nevadas y temperaturas bajas.

Ártico continental (Ac)

Noreste Europa o de Siberia.

Muy fría y seca.

Cielos claros y heladas.

Polar marítimo frío (Pm)

Atlántico N

Inicialmente fría; en su recorrido hacia el sur se calienta y humedece.

Invierno: precipitaciones en la C.Cant. y occ. peninsular.

Polar continental cálido (Pc)

Europa. A partir del anticiclón térmico que se forma en invierno.

Fría y seca

Frío y sol.

Se recalienta sobre el Mediterráneo

Precipitaciones en el levante peninsular.

Tropical marítimo (Tm)

En el Atlántico, junto a las Azores.

Cálida y húmeda. En su recorrido hacia en N se enfría y estabiliza.

Verano: temperaturas altas; suaves el resto del año.

Tropical continental (Tc)

N África, sobre el Sáhara.

Temperatura elevada. Extrema sequedad y estabilidad.

Olas de calor.

 

LOS FRENTES

Superficies que deparan dos casa de aire de diferentes rasgos. Por tanto, a ambos lados de un frente se produce un cambio brusco de las propiedades del aire. En España, el frente más importante es el polar, que separa las masas de aire tropical y polar. Sus ondulaciones originan borrascas de dos frentes, que provocan precipitaciones.

 

2. LOS ELEMENTOS DEL CLIMA.

Son los componentes observables y medibles de la atmósfera.

 

1. LA INSOLACIÓN Y LA NUBOSIDAD.

Insolación: cantidad de radiación solar recibida por la superficie terrestre. En España (por su latitud), se superan las 2000 horas de sol anuales. La cornisa cantábrica no alcanza los valores medios; mientras que el sureste peninsular y Canarias son áreas de elevada insolación.

Nubosidad: estado atmosférico en el que el cielo está cubierto por nubes. El área de mayor nubosidad es la cornisa cantábrica. El mayor número de días despejados se dan en: el valle del Guadalquivir, la costa suratlántica y algunas zonas de Canarias.

2. LA TEMPERATURA DEL AIRE.

Es el grado de calor del aire. Se mide en °C con el termómetro. En los mapas se representa con isotermas (líneas que unen puntos con igual temperatura).

Factores que explican las diversas temperaturas de España: latitud (las temperaturas disminuyen hacia el norte al disminuir la perpendicularidad de la incidencia de los rayos solares), influencia del mar (contrastes térmicos más suaves en la costa que el interior, ya que el mar se calienta y enfría más despacio que la tierra) y la altitud (la temperatura desciende con la altura).

Amplitud térmica anual: diferencia entre la temperatura media del mes más cálido y del más frío. Las amplitudes más bajas se dan en Canarias y en las costas (especialmente las del norte). Las más altas corresponden al interior (no hay influencia del mar).

Heladas: se dan cuando la temperatura del aire es inferior a 0°C. Entonces, el agua que contiene se congela y se deposita en forma de hielo sobre las superficies. Pueden ser heladas de irradiación producidas por el enfriamiento del suelo (en noches despejadas) que se transmite al aire que está en contacto con él; o heladas de advección causadas por la llegada de un masa de aire muy fría.

El menor número de heladas se dan en la costa y el mayor en la submeseta norte y el valle del Ebro.

3. LA HUMEDAD, LA NIEBLA Y LA CALIMA.

Humedad: cantidad de vapor de agua que contiene el aire. Depende de la proximidad al mar y de la temperatura, pues disminuye cuando aumenta la temperatura. Por eso, sus valores más altos se registran en las costas y los más bajos en el interior (submeseta sur).

Niebla: suspensión de diminutas gotas de agua en la capa inferior de la atmósfera, que limitan la visibilidad a menos de 1km. Se produce cuando el aire de la capa inferior de la atmósfera se enfría y se condensa. La niebla puede ser de irradiación (por pérdida nocturna del calor del suelo, propia del invierno) y de advección (por la llegada de masas de aire cálidas y húmedas sobre un suelo frío, o por la llegada de masas de aire frías sobre un suelo más cálido y húmedo, como el mar).

Calima: bruma seca que reduce la visibilidad. Está causada por partículas finas de polvo en las capas bajas de la atmósfera. Se forma en la España seca en verano, en situación anticiclónica, cuando los suelos están resecos y las partículas que contienen se elevan y se mantienen en suspensión por los movimientos ascendentes del aire (originados por el intenso calentamiento del suelo).

4. LA PRESIÓN Y EL VIENTO

a) La presión atmosférica depende de las características de las masas de aire. En la Península dominan en invierno y verano las altas presiones; en otoño y primavera, las bajas. En verano, en el interior, se producen bajas térmicas por el calentamiento del suelo (el aire pesa menos, se eleva y ejerce una baja presión).

b) Viento: movimiento horizontal del aire respecto a la superficie terrestre. Se produce a causa de las diferencias de presión y va siempre desde las altas a las bajas presiones. En la Península, por su latitud, dominan los vientos del oeste, aunque existen numerosos vientos locales. En Baleares predominan el levante y la tramontana; y en Canarias, el alisio del NE. Las diferencias de presión originan también vientos alternantes, como las brisas marinas y de montaña.

5. LA PRECIPITACIÓN

Es el agua que cae a la superficie terrestre procedente de las nubes, tanto en forma líquida como sólida. Se mide con el pluviómetro en mm o l/m². En los mapas se representa mediante isoyetas (líneas que unen puntos de igual precipitación) o mediante colores que marcan la intensidad del fenómeno, si el mapa es de coropletas.

La causa de la precipitación es la elevación, enfriamiento y condensación del vapor de agua contenido en el aire. Hay varios tipos de precipitación: orográfica (por el relieve), convectiva (por el calentamiento del suelo) o de frentes (al entrar en contacto dos masas de aire distintas).

A parte de factores termodinámicos (centros de acción, masas de aire, movimiento de la corriente en chorro en latitud, frentes…) encontramos los siguientes factores geográficos que explican la variabilidad de precipitación en España:

-Latitud y situación: determinan el predominio y la sucesión anual de borrascas o anticiclones.

-La apertura al mar: en zonas aisladas de la influencia marina, el frío del invierno favorece la formación de anticiclones; y el calor del verano dificulta la condensación del aire, aunque puede provocar precipitaciones convectivas de carácter tormentoso.

-El relieve: las precipitaciones aumentan con la altura.

6. LA EVAPORACIÓN, LA EVAPOTRANSPIRACIÓN Y LA ARIDEZ.

Evaporación: proceso en el que el agua se transforma en vapor a tª ambiente. La intensidad de la evaporación crece cuando aumentan la tª, la insolación, la sequedad del aire, la velocidad del viento y la desprotección vegetal del suelo. Incrementa de N a S, en verano, en las horas centrales del día.

Evapotranspiración: pérdida de humedad  de la superficie terrestre por la insolación y la transpiración de las plantas y del suelo.

Aridez: insuficiencia de agua en el suelo y en la atmósfera. Se produce cuando la precipitación es inferior a la evaporación. Así, la aridez es mayor cuanto menor volumen de precipitación y más alta es la temperatura. La aridez mensual suele medirse con el índice de Gaussen, según el cual un mes es árido cuando el doble de su tª media es mayor o igual que el total de sus precipitaciones.

3. LOS TIPOS DE TIEMPO EN ESPAÑA

La circulación atmosférica en altura y en superficie da lugar a la sucesión  de diversas situaciones atmosféricas a lo largo del año que constituyen los tipos de tiempo.

EN LA PENÍNSULA Y BALEARES

-En invierno predomina el tiempo anticiclónico frío y seco, causado por los anticiclones térmicos del interior peninsular y de Centroeuropa y por los anticiclones polares atlánticos. Sin embargo, el descenso en latitud de la corriente en chorro y del anticiclón de las Azores permite mayor incidencia del frente polar y de las borrascas atlánticas.

-En verano domina el tiempo anticiclónico y estable, causado por el anticiclón de las Azores, que asciende en latitud, y secundariamente por el anticiclón continental del N de África. Ocasionalmente pueden producirse tormenta por el calentamiento del suelo o por masas de aire frías en altura (inestabilidad).

-En O y P, el tiempo es variable. Existen situaciones anticiclónicas y precipitaciones ligadas al paso de borrascas atlánticas, a situaciones del este en el Mediterráneo, y a gotas frías.

CANARIAS

El ‘tiempo de los alisios’ es estable. Está determinado por el anticiclón de las Azores y del viento alisio del NE, fresco y húmedo. Cuando el anticiclón se mueve, penetran otras masas de aire. En invierno, el aire polar marino causa intensas precipitaciones en poco tiempo. En verano, el aire sahariano seco causa olas de calor.

1. TIEMPO DEL NORTE. OLA DE FRÍO.

En altura, la corriente en chorro circula con trayectoria ondulada. En superficie, un anticiclón polar marítimo en el atlántico y una borrasca en el N de Europa canalizan el aire ártico marítimo del N (frío y seco) que en su recorrido marino hacia el S se recalienta, se humedece y se inestabiliza.

Esta situación predomina en invierno y da lugar a temperaturas muy bajas y nieve en las montañas del N y del interior peninsular. En el resto de estaciones: descenso térmico, tormentas.

2. TIEMPO DEL NE. MUY FRÍO Y SECO.

En altura, la corriente en chorro tiene una trayectoria ondulada. En superficie alcanza la Península el anticiclón térmico de Europa central, que canaliza el aire polar continental del NE (muy frío y seco). Esta situación predomina en invierno y provoca tiempo muy frío y seco. En el interior: heladas y niebla. Baleares y la fachada mediterránea peninsular: posibilidad de nieve.  Si llega a Canarias: lluvias abundantes y nieve en el Teide. Resto de estaciones: descenso de tª y tormentas.

3. TIEMPO DEL NO. FRÍO Y LLUVIOSO.

En altura, la corriente en chorro circula con trayectoria ondulada. En superficie, un anticiclón polar marítimo en el Atlántico canaliza el aire polar marítimo del NO, que en su recorrido hacia el sur por el Atlántico se recalienta y humedece. En invierno: frío y precipitaciones, especialmente en la cordillera Cantábrica y en la mitad occidental de la Península (viento fuerte). Resto de las estaciones: refresca las temperaturas, lluvias en la franja cantábrica y tormentas en la Meseta.

4. TIEMPO DEL OESTE. PASO DE FRENTES.

En altura, la corriente en chorro va zonal. En superficie: borrascas atlánticas y frentes. Esta situación es más frecuente en P, O e I y provoca tª suave y precipitaciones abundantes (O peninsular). Las precipitaciones disminuyen hacia el este, debido a la anchura del bloque peninsular. En verano, esta situación incide principalmente en la cornisa cantábrica, refrescando las temperaturas y produciendo precipitaciones (tiempo estable).

5. TIEMPO DEL SO O DEL SUR. TEMPORAL EN EL SO O SUR.

En altura la corriente en chorro dibuja una vaguada en el Atlántico. En superficie se traduce en una profunda borrasca, que suele llevar frentes asociados y canaliza el aire polar marítimo que alcanza la Península con trayectoria marina del SO o S, por lo que está húmedo y recalentado. Es muy inestable. Esta situación se da en O e I aunque es posible todo el año. Produce temperaturas más altas en el SO donde se pueden desbordar los ríos atlánticos. En estos casos el viento ábrego al descender por la cordillera Cantábrica provoca temperaturas altas y ambiente seco en la vertiente norte de la cordillera.

6. TIEMPO DEL ESTE. TEMPORAL EN LEVANTE.

En altura, la corriente en chorro dibuja una cresta sobre Europa central y occidental y una vaguada en el Mediterráneo. En superficie, los centros de acción se disponen de manera que canalizan sobre la Península aire mediterráneo del este, cálido, húmedo e inestable. Esta situación, más frecuente en otoño, provoca abundantes precipitaciones en la costa levantina, acentuada por el relieve paralelo a la costa. Los ríos mediterráneos pueden desbordarse.

7. GOTA FRÍA. PRECIPITACIONES INTENSAS.

En altura: la corriente en chorro dibuja una profunda vaguada que puede desgajarse e individualizar una borrasca. Esta borrasca en altura, de aire muy frío, desciende y obliga a ascender violentamente al aire más cálido de abajo. Provoca así fuertes precipitaciones, a veces torrenciales. Sus efectos son notorios en las cosas mediterráneas, atlánticas y del SO, donde las precipitaciones causadas por la gota fría son a veces en forma de granizo, formado cuando el aire más cálido y húmedo de las zonas costeras se ve obligado a ascender violentamente y se enfría de forma muy brusco. Esta situación se da en otoño (el agua del mar está más cálida y son más frecuentes las irrupciones de aire frío en altura).

8. TIEMPO CÁLIDO Y ESTABLE.

En altura, la corriente en chorro circula con trayectoria zonal alta en latitud, o describe una cresta sobre el atlántico. En superficie, el anticiclón de las Azores canaliza el aire tropical marítimo. Esta situación se suele dar en verano y produce en el interior tiempo caluroso y seco y en el litoral, caluroso y ambiente bochornoso por la humedad. Las altas temperaturas provocan al calentamiento y ascenso diario del aire, pero no suele llover por la existencia de altas presiones en altura. En invierno, el anticiclón causa niebla y en el resto de estaciones, provoca subida de temperaturas y sol.

9. OLA DE CALOR.

En altura, la corriente en chorro dibuja una cresta sobre el norte de África, que afecta a la Península. En superficie corresponde con la masa de aire tropical continental (del Sáhara), que es seca, estable y de alta temperatura. Esta situación afecta a España en verano, asociada a bajas presiones relativas por el calentamiento del suelo. Produce olas de calor y calima. Las bajas presiones no suelen originar precipitaciones porque el aire sahariano es muy seco y existen altas presiones en altura. En el resto de estaciones las temperaturas son más altas que las correspondientes. En Canarias esta masa de aire llega con los vientos del este.

10. TIEMPO TORMENTOSO DE VERANO.

Las tormentas de verano se dan si el excesivo calentamiento del suelo se trasmite al aire y este ocasiona bruscos movimientos ascendentes que atraviesan la barrera de las altas presiones en altura, alcanzando los niveles altos donde las temperaturas son muy frías. También se puede producir este tiempo por gotas frías (aguaceros).