martes, 1 de septiembre de 2020

LITERATURA 1º BACH. RESÚMENES PRIMEROS CANTOS DE LA DIVINA COMEDIA.

 Esther Serrano Franco, 1º Bach. B.

RESÚMENES “Divina comedia”

CANTO I

Dante se ha perdido en una selva oscura. Entonces, llega al pie de una colina y descansa un poco. Al animarse a subirla, una pantera obstaculiza su camino. Cuando amanece, ve también un amenazante león (símbolo de la soberbia) y una loba (siendo una alegoría de la codicia, Dante da a entender que ha sido codicioso al decir que la loba le ha causado múltiples perjuicios). En el momento en el que la loba se acerca peligrosamente a Dante, aparece el poeta romano Virgilio, ante el cual el protagonista muestra su admiración, pidiéndole a su vez que le salve de la loba. Virgilio se ofrece a ayudarlo y sacarlo de ahí, para lo que tendrá que ser su guía a lo largo del Infierno.

CANTO II

Dante expresa su temor al viaje, pues no es un héroe como Eneas. A continuación, Virgilio le cuenta cómo la hermosa dama Beatriz le suplicó que lo ayudara. Beatriz y el poeta mantuvieron una conversación en la que la dama explica que no teme el Infierno porque Dios y la Virgen María la protegen. A Dante lo llenó de valentía y decisión para avanzar escuchar cómo Beatriz buscaba su ayuda y cómo Virgilio no dudó en socorrerlo.

CANTO III

Virgilio envalentona a Dante y entran en el Infierno, donde gritos y llantos forman un aire oscuro. El poeta le cuenta a Dante que están escuchando a las almas tristes de quienes pasaron desapercibidos y a ángeles que solo fueron fieles a ellos mismos. Todos ellos se sienten olvidados y despreciados. “Mira y pasa”-le dice Virgilio. Tenían el rostro manchado de sangre. Al final, llegaron a un río y se encontraron a Caronte (de rostro peludo y ojos encendidos), que estaba disgustado por ver a un mortal allí y se negó a llevarlo en barca al otro lado.

CANTO IV

Dante despierta de repente en el primer círculo del Infierno: el Limbo, donde han ido a parar los que no han sido bautizados, como el mismo Virgilio. El ambiente es denso y oscuro. Virgilio, apesadumbrado por las almas que allí se hallan toma la delantera y le aclara a Dante que es pena lo que siente, y no miedo. Encuentran a cuatro grandes escritores: Horacio, Homero, Lucano y Ovidio. Después de conversar, caminan y cruzan un castillo amurallado, donde ven a numerosos personajes romanos, tanto reales como mitológicos. Por ejemplo: Electra, Héctor y Eneas; César y su hija Julia; y los sabios filósofos Tales, Sócrates, Platón, Anaxágoras, Empédocles, Heráclito… El propio Dante dice no ser capaz de dar detalles de todos. El grupo de escritores se divide: Virgilio se lleva a Dante a un lugar todavía más oscuro.

CANTO V

Bajan al segundo círculo, que es más pequeño. Ven primero a Minos. Escuchan muchísimos gritos y blasfemias contra Dios. Volando de un lado para otro, hay miles de sombras que son personajes como Semíramis o Dido, quienes representan el amor vicioso. Dante siente compasión por Francesca, la cual, conmovida, le contará su historia: ella aún está enamorada y su marido está condenado por haberla matado a ella y a su amante. El amor que conllevó a tal infidelidad nació de leer juntos por diversión. Mientras el espíritu hablaba, Dante se desmayó.

CANTO VI

Dante recobra el sentido y llega al tercero y lluvioso tercer círculo. El gran perro de tres cabezas, Cerbero, ladra amenazante. Sus ojos son rojos y tiene barba negra, con sus uñas desgarra almas. Virgilio le tira barro al perro y siguen su camino, pisando sombras. Una de estas habló con Dante. Se trataba de Ciacco, un parásito de la ciudad de Florencia. Le cuenta a Dante que está allí por culpa del ansia de comida en los festines de otros florentinos, y que hay muchos que se hallan en la misma situación que él por el mismo motivo. Dante se compadece por el espíritu triste, que se aleja de ellos. Continuaron caminando y hablando, hasta que encontraron al presidente del cuarto círculo (el de los avaros y pródigos): Pluto, dios romano de la riqueza.

CANTO VII

Pluto pronuncia una exclamación de rabia ante la presencia de los viajeros, los cuales continúan su camino. Bajan por una fosa, donde todos se entrechocan igual que ocurre con el estrecho de Escila y Caribdis. Ven a clérigos allí condenados por su avaricia. En una conversación, Virgilio corrige a Dante: la Fortuna no es dueña de nada, simplemente distribuye los bienes terrenales. Una ven cruzan un recinto, bajan al quinto círculo (el de los iracundos, los tristes sin motivo, los soberbios y los envidiosos), ven una fuente de negras aguas y se hallan frente la laguna Estigia. Allí hay gente llena de barro muy enfadada que se pelea entre sí; mientras que la gente acidiosa, suspira tristemente en el fondo del pantano. Dante y Virgilio se pasean observando lo que ocurre alrededor, hasta que llegan al pie de una torre.

CANTO VIII

Una pequeña embarcación se acerca hacia ellos. En ella navega  iracundo el arrogante Flegías (quien incendió el templo de Delfos) de sucia apariencia. Dante y Virgilio se suben a su barca y este último lo empuja, causando que la gente del fango haga de él una carnicería. A continuación, el próximo destino es la ciudad de Dite (donde las almas son condenadas por malicia), que está llena de fuego. Entonces, al llegar, miles de espíritus se indignan por ver a un vivo pasearse por un lugar exclusivo para muertos y piden que se marche sin su guía. Dante le suplica al maestro que no le abandone, pero Virgilio se ve retenido por unos demonios y el protagonista ha de pasar por los círculos del infierno él solo.

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