INFORME COP25
1. Informe.
Desde 1992 se están realizando COPs: conferencias de múltiples
países–hoy suman 197, donde se incluyen las naciones de la UE- cuyos objetivos
son establecer acuerdos para contribuir a un desarrollo sostenible y luchar
contra el cambio climático. La COP es la Conferencia de las Partes, el órgano
supremo de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).
Nos centraremos a continuación en los problemas medioambientales y el
desarrollo de la COP25 de Madrid de 2019.
En primer lugar, definimos cambio climático como el aumento
global de temperatura de la Tierra, entre un 1,1°C y un 6,4°C para finales del siglo XXI. Sus causas son el incremento de
gases de efecto invernadero, que provocan un calentamiento global. Estos gases
–como el dióxido de carbono, el metano o el óxido nitroso-, que retienen parte
del calor irradiado por la superficie y tardan más en salir de la Tierra, han
aumentado a causa de la acción humana: emisiones industriales, incendios,
deforestación, transporte, ciertos fertilizantes nitrogenados que producen óxido
nitroso, aumento de la población, etc.
Se ha registrado el aumento de temperatura media mundial de
0,85°C con respecto a finales del siglo XIX. Las consecuencias del
cambio climático comenzaron a ser un asunto de preocupación desde los años 80 y
son tan graves para el medioambiente como para los seres humanos. Entre otras,
destacan las siguientes: derretimiento de los glaciares; subida del nivel del
mar y reducción de playas y costas bajas; aumento de fenómenos como desertificaciones,
olas de calor, inundaciones, acidificación de océanos, extinción de especies,
tormentas… Incrementarán incluso enfermedades cuyo origen radica en insectos
que han ascendido en latitud –por el aumento de temperatura-.
Por lo tanto, se verá perjudicada la agricultura por las
sequías y plagas –el litoral mediterráneo será más vulnerable a incendios por
dichas sequías-. Se reducirá el turismo de playa y de nieve; y muchos
archipiélagos del océano Pacífico no podrán ser habitados en 2050 por la subida
del nivel del mar, si la situación no mejora. El litoral mediterráneo y
Canarias serán susceptibles de inundaciones extremas.
Además, los gases de
efecto invernadero que contienen clorofluorocarbonos (CFCs), contribuyen al
aumento del cambio climático y a la destrucción de la capa de ozono, lo que provoca
la entrada de radiación ultravioleta solar, perjudicial para cualquier tipo de
vida. Este fue un problema se hizo evidente en los años 80 y por ello, en el
Protocolo de Montreal de 1987, se establecen controles en la emisión de CFCs.
Se inició así la lenta recuperación de la capa de ozono hacia el año 2000.
A continuación, cabe destacar las cumbres más significativas
precedentes a la COP25: el Protocolo de Kioto (1997) y el Acuerdo de París
(2015). En el primero se marcaron objetivos de reducción de emisiones entre
2005 y 2020 con respecto a las de 1990. Se establece el ‘mercado de emisiones’
para que los países que emiten por encima de lo acordado puedan comprar
derechos de emisión a países que emiten por debajo de lo permitido. Para ello,
la UE creó el Mercado Europeo de Derechos de Emisión y sí que consiguió cumplir
lo estipulado. La UE y Suiza son los únicos países que satisfacen lo acordado
en Kioto.
Por otro lado, el Acuerdo de París se centra en medidas a
cumplir en vista al año 2020 y hasta finales de siglo. Se acordó que el aumento
de la temperatura de la Tierra quedara por debajo de los 2°C respecto al nivel preindustrial y que el calentamiento
global no supere los 1,5°C. Para ello, la UE se compromete a
reducir sus emisiones un mínimo de un 40% antes de 2030 con respecto a 1990.
Fue la primera economía en presentar su contribución al nuevo acuerdo y es una
de las principales financiadoras en el apoyo a países en desarrollo que luchan
contra el cambio climático. Además, la UE supervisa sus progresos y elabora
informes periódicamente.
De todos modos, se ha corroborado científicamente que estas
medidas acordadas en París no son suficientes para frenar el cambio climático.
En este sentido, en esta COP21, se admitió la necesidad de mitigar las
consecuencias de futuros riesgos climáticos mediante la preparación para
emergencias, sistemas de alerta, seguros… Los gobiernos de las partes también acordaron
que, contando con un sistema de transparencia de datos en la evolución de su
cumplimiento de las medidas, se reunirían unos años más tarde para fijar metas
más ambiciosas basadas en un criterio científico, cosa que se ha incumplido.
En cuanto a la COP25 de Madrid, que tuvo lugar del 2 al 15 de
diciembre, –que ha estado presidida por Chile pero no se ha celebrado allí por
inestabilidad política y social- se extendió dos días más de lo previsto, pero
aun así no hubo un consenso en compromisos nacionales de reducción de las emisiones
de carbono, ni en la financiación de países del sur ni otros aspectos. Se
espera que en la cumbre de 2020 en Glasgow los países presenten esos planes más
ambiciosos respecto a la reducción de CO2 que se esperaban para la
COP25.
El Programa de Cambio Climático WWF España, por su parte, ha
pedido a las empresas españolas una aceleración a la transición hacia una energía
100% renovable y una reducción de emisiones del 65% para 2030 respecto a 1990.
En conclusión, podemos decir que la COP25 ha resultado ser un
estancamiento, incluso una regresión en la aplicación del Acuerdo de París, ya
que este necesitaba concretarse en acción y no ha sido así. Por eso, se
califica a esta cumbre de fallida.
Los países que se están preocupando por cumplir las medidas
acordadas parecen bastantes; no obstante, sumados solo aportan el 10% de las
emisiones del planeta. Si no se comprometen países como EEUU, China, India o
Japón, no tendremos un resultado global favorable y todo esfuerzo no habrá
valido más que para tener la conciencia tranquila en este momento.
Finalmente, mi opinión es que esta COP ha sido una pérdida de
tiempo y dinero, ya que no se ha llegado a ningún acuerdo en dos semanas,
cuando la necesidad de consensos es más evidente cada vez. No basta con
vestirse de traje y viajar al punto de encuentro, hay que comprometerse y
actuar. ¿Cómo se puede poner por encima el beneficio económico de hoy de la
futura crisis del planeta que podría resultar irreversible?
2. Bibliografía
https://www.ecoembes.com/es/planeta-recicla/blog/sabes-que-es-una-cop
https://www.miteco.gob.es/es/cop25/cop25/
Libro de
Geografía de 2º de Bachillerato (Ed. Anaya; autora: Mª Concepción Muñoz
Delgado).
https://www.businessinsider.es/cop25-resumen-conclusiones-cumbre-clima-2019-video-548085
https://www.wwf.es/nuestro_trabajo_/clima_y_energia/cumbres_del_clima/
https://noticias.eltiempo.es/que-esta-pasando-con-la-fragil-capa-de-ozono-de-la-tierra/
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